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Número:50 | Fecha: Julio-Agosto 2006
 




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Proponen Instituto Sinaloense para estudiar la marihuana

 

 
Julio César Silvas Insunza

 

Mundialmente conocida como marihuana, la cannabis es una planta con un enorme potencial en dos áreas: la medicina y las aplicaciones industriales; sin embargo, en México todavía no se aprovechan esas ventajas por el simple hecho de que para fines de investigación científica esta planta es “ilegal”.

 

El gobierno tiene que encargarse de promover planes que eviten el uso y el abuso de las drogas, esto mucho antes de pensar en legalizarlas; no obstante, “esto no quiere decir que se tenga que esperar indefinidamente para empezar a pensar en legalizar la investigación de la marihuana”.

 

Esto lo afirmó el teniente coronel intendente diplomado del Estado Mayor Paracaidista retirado, Leopoldo Martínez Velarde, quien propuso crear el Instituto Sinaloense para el Estudio de la Marihuana.

 

La marihuana —dijo— es un magnífico tratamiento para la migraña, el mal de Parkinson y el cáncer, de ahí que los legisladores tienen que saber discernir con total claridad entre lo médicamente adecuado y lo recreativamente peligroso, sin entrar en discursos frívolos ni permisivos que nos confundan.

 

“Mientras los legisladores mexicanos discuten si sí o si no, miles de enfermos de Parkinson, artritis y cáncer que podrían beneficiarse con los efectos de la marihuana prescripta por un médico, pero no encuentran solución a sus problemas por culpa de un absurdo impedimento de orden legal”.

 

Que las leyes no sean perfectas, es entendible: Leopoldo Martínez

 

El también agricultor e investigador de productos agropecuarios asegura que diversos países, como Holanda y Canadá, han legalizado el consumo de marihuana para fines médicos, pues —comenta— enfermos de cáncer, esclerosis múltiple, sida y otras patologías crónicas consumen esa hierba para aliviar su dolor y los beneficios terapéuticos han sido excelentes.

 

Precisamente, en mayo de este año, cientos de personas se aglutinaron en la colonia Condesa de la Ciudad de México para manifestar su interés porque los poderes Ejecutivo y Legislativo aprueben el consumo de esa hierba, así como su uso en la industria textil y producción de medicinas.

 

En ese sentido, Martínez Velarde dijo: “Si las leyes que hoy existen hubiesen regido en el pasado, no podríamos utilizar la cocaína, la morfina y demás fármacos derivados de alcaloides vegetales, de amplia utilización actual como calmantes, analgésicos y anestésicos, incluidos numerosos opiáceos”.

 

El también licenciado en administración militar recordó que en 1995 una Corte Superior del estado de Washington, USA, falló a favor del planteamiento de un abogado afectado de cáncer terminal, en el sentido de que la prohibición de recetar marihuana a ciertos enfermos no sólo era inconstitucional, sino también inhumana, pues algunos principios activos de esa planta tienen aplicación clínica.

 

Por ello el entrevistado afirma que a la larga se tendría que permitir el uso medicinal de la marihuana y se apoyó en la revista Scientific American, la cual publicó el 22 de noviembre del año 2004 un editorial titulado: “La investigación de la marihuana: las actuales restricciones son absurdas”.

 

El editorial de la afamada revista Scientific American concluye: “En vista de esto, el único curso de acción razonable es facilitar a los científicos e investigadores, por lo menos, el estudio de la marihuana para establecer sus posibles usos médicos y publicar sus resultados”.

 

El cuento de que la marihuana es ilegal porque es mala y es mala porque es ilegal, es una “marihuanada”

 

Ya para concluir la entrevista, el también presidente de la Red de Inventores Sinaloenses, el doctor Hugo Aréchiga Urtusuástegui, dijo que el cuento de que la marihuana es ilegal porque es mala y es mala porque es ilegal es una “marihuanada”, pues en la actualidad y a pesar de la polémica que despierta los resultados de sus aplicaciones han llevado a los legisladores de algunos países a autorizar su uso en determinados casos, como el de personas sometidas a tratamientos de radio y quimioterapia.

Tte. Cor. Int. DEM Paracaidista Ret. Leopoldo Martínez Velarde

 

El teniente coronel Leopoldo Martínez Velarde, nació en la Ciudad de México, D.F. en 1946. Egresado del Heroico Colegio Militar y de la Escuela Superior de Guerra, en donde obtuvo la licenciatura en administración militar, habiendo desarrollado su carrera en el Ejército Mexicano durante 27 años, además de haber cumplido comisiones del servicio de diversa naturaleza entre las que se destacan el manejo y administración de recursos humanos, materiales y financieros en la Brigada de Infantería y de Paracaidistas en la Fuerza Aérea Mexicana.

 

Dentro del Estado Mayor trabajó en diferentes zonas y regiones militares de la República Mexicana; también prestó sus servicios en el Estado Mayor de la Defensa Nacional. Fue jefe de la Oficina de Control de Estudios en el Heroico Colegio Militar y en la Escuela Superior de Guerra, en donde fue profesor en ambas instituciones educativas; además de catedrático fundador de la materia de derecho castrense en la Facultad de Derecho de la Universidad Iberoamericana, de la Ciudad de México.

 

Propietario de la empresa dedicada a la producción de productos nutricionales Ivanova Quality S.A. de C.V y productor e investigador de productos agropecuarios como alfalfa, neem y amaranto.

 

Asesor de la Unidad Técnica de Apoyo a la Investigación de la Universidad Autónoma de Sinaloa, coproductor del programa de radio Inventores Sinaloenses de Radio Universidad Autónoma de Sinaloa.

 

Fue presidente fundador de la Red de Inventores Sinaloenses “Dr. Hugo Aréchiga Urtusuástegui” A.C. y coordinador de análisis del CDE del PRI en el estado de Sinaloa, además de analista político y colaborador de diversas publicaciones en Sinaloa.

 

La marihuana y su potencial industrial

 

El “cáñamo” es la fibra que se obtiene de la planta conocida como cannabis, de cuyos ejemplares machos se obtiene la fibra que normalmente se desecha por sus cultivadores, pues contiene muy baja cantidad de THC, químico psicoactivo que le da a la planta sus propiedades enervantes.

Según Leopoldo Martínez Velarde asesor de la Unidad Técnica de Apoyo a la Investigación de la Universidad Autónoma de Sinaloa, el pedazo de papel de cannabis más antiguo que se conoce fue descubierto en 1957 en China y ese conocimiento se transfirió después a los árabes y europeos.

En la revolución industrial —citó— la demanda de papel comenzó a superar las existencias disponibles del cáñamo y esa deficiencia incentivó la explotación de la más abundante y barata fuente de fibras naturales del mundo: Los bosques.

Por eso lamentó que hoy en las amazonas se destruyan alrededor de 50 millones de metros cúbicos de madera al año para la producir papel y en contraste pocas papeleras utilicen la fibra de cáñamo de cannabis como materia prima para producir papel.

“El cáñamo prácticamente no necesita pesticidas ni herbicidas y proporciona tres o cuatro veces más fibra por hectárea y por año que los bosques ya que éste se siembra y cosecha en siete u ocho meses, en tanto un bosque de pinos tarda unos 20 años en alcanzar su madurez”.

Como último dato, el agricultor dijo que una hectárea de cannabis puede producir el equivalente en fibra útil de cuatro hactáreas de árboles o dos de algodón; “el papel de marihuana es más resistente que el de pulpa de madera y no requiere de ácidos ni cloro; puede ser reciclado siete veces y el de pulpa de madera sólo cuatro; es decir, la cannabis es más fuerte y dura más”. JCS

 

Año 5 Num. 50 Fecha de publicación: Jul-Ago de 2006

 


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