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Número:44 | Fecha: Enero 2006
 




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Portadas del libro gratuito, una puerta a la historia y el arte


Portadas del libro gratuito, una puerta a la historia y el arte

 

 

Luz María Carrillo

Cada salón de clases mexicano se convierte en una gran galería. Más de 40 obras plásticas de artistas nacionales y de todo el mundo, han compartido la enseñanza de las primeras letras de millones de niños, quienes cada año reciben puntualmente sus libros de texto gratuito.

La guerra de Independencia, la Revolución, los primeros logros de la modernidad, se conocen gracias a la lectura del ejemplar escolar, pero también por sus portadas que regalan imágenes de estos acontecimientos.

Los libros de texto gratuito recorren el territorio nacional. Sin embargo, a casi medio siglo de su primera impresión y contrario a la nobleza de su tarea, los recursos para editarlos han sido objeto de robo y actos de corrupción.

Hace menos de dos meses, en el estado de Guerrero, funcionarios de la Secretaría de Educación de esa entidad vendieron, por cinco mil pesos, un lote de seis toneladas de libros de textos de primaria a una empresa para su reciclaje, incurriendo con ello en daño patrimonial.

Antes, en 2003, profesores de la Dirección General de Educación Indígena perteneciente a la Secretaría de Educación Pública, denunciaron —con libros en la mano— las anomalías gramaticales que presentaban los volúmenes dedicados a niños indígenas; además de información falsa, como un mapa de la República Mexicana con tan sólo 30 estados. Los libros fueron retirados de las aulas y confinados a una bodega.

Así, aunque en los últimos cinco años se han producido mil 100 millones de ejemplares y materiales de apoyo educativo, también son miles las obras de arte que terminaron en la basura y al kilo.

La Patria

Fue en 1959 por decreto del presidente Adolfo López Mateos, cuando se creó la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (Conaliteg), cuyo objetivo fue editar y distribuir los libros escolares para todos los niños que cursaban la primaria.

En esa época la educación no tenía los mejores resultados: de cada mil niños que ingresaban a la primaria, 866 desertaban antes de terminarla. De los 58 que cursaban la secundaria, sólo la concluían 12. A la educación superior se registraban seis y no terminaban cinco. En ese contexto fue hacia 1960 cuando se entregaron las primeras ediciones de LTG.

Con la celebración del 150 aniversario de la Independencia de México y el 65 de la Revolución Mexicana, surge la idea de retomar estos acontecimientos y plasmarlos en las primeras portadas de los libros.

Esta propuesta fue entregada al escritor Martín Luis Guzmán, empresario del ramo editorial y nombrado director de la Conaliteg, quien convocó en 1960 a grandes muralistas como: David Alfaro Siqueiros, Roberto Montenegro, Raúl Anguiano, Alfredo Zalce, Fernando Leal, José Chávez Morado, entre otros, a quienes les propuso pintar cuadros con características específicas referente a los símbolos patrios o pasajes de la historia.

La primera obra que llegó a manos de los niños mexicanos fue la de Alfredo Zalce, la cual retrata al pueblo armado dispuesto a la lucha por un cambio, nos muestra también un campo productivo y una industria floreciente.

Dos años después se decide modificar estas portadas con una obra de Jorge González Camarena: “La Patria”, que muestra una figura materna, una mujer protectora, fuerte que tiene los brazos abiertos y al mismo tiempo es cobijada por las alas del águila mexicana, la bandera tricolor de nuestro país y en una mano sostiene un libro en donde se desprende la sabiduría para el pueblo.

El cuadro de “La Patria” deja ver el mestizaje puro de la mujer indígena en donde González Camarena tuvo de modelo a una tlaxcalteca de nombre Victoria Dorantes.

Esta imagen se mantuvo vigente durante diez años y se editaron 400 millones de ejemplares. “En todos lados la reconocen, mucha gente se expresa de esta portada con cariño, en las ferias del libro llevamos algunas ediciones como exhibición, porque la sociedad siempre quiere verlas”, señaló en entrevista Bertha Hernández González, titular de la Unidad de Difusión, Relaciones Públicas y Patrimonio Histórico de la Conaliteg.

La funcionaria agregó que imágenes como las de González Camarena, “son queridas más allá de nuestras fronteras, pues en los núcleos de población migrante de Estados Unidos también se emocionan mucho cuando la ven”.

A decir de la representante de la SEP, los libros de texto gratuitos con sus portadas de grandes pintores y muralistas, se distribuyen con el fin de provocar un impacto artístico, es decir, es una invitación para que los niños quieran después conocer la obra completa del autor.

Con este proyecto —que permanece vigente hasta nuestros días— la Conaliteg busca difundir las obras más significativas de artistas mexicanos y extranjeros a través de convocatorias que hace la Secretaría de Educación Pública.

Los mejores del mundo

Además de la difusión a través de los libros de texto gratuitos, la Comisión elabora otros volúmenes donde recopila obras artísticas de los muralistas más famosos o vitrales de México, música, poesía, dramaturgia. Estos libros se encuentran en las bibliotecas de las escuelas primarias y secundarias para consulta general.

Por lo que respecta a los derechos de autor, Hernández González explicó que hay un catálogo con las obras publicadas en los libros de texto y que pertenecen a la Conaliteg; a los autores se les pagó por estas creaciones. Aunque hay otras que se publicaron, pero no entran en el catálogo y cuyos derechos patrimoniales pertenecen a los artistas o su familia.

También hay pinturas que se exhiben en los libros de texto pero que no están en exhibición pública, pues debido a su antigüedad se cuida la integridad de la obra, y sobre todo, porque están en acervos como de la UNAM.

“Como Conaliteg trabajamos para que las publicaciones se elaboren con la mejor calidad, que sean atractivas; incluso la UNESCO ha afirmado que los libros de texto gratuitos mexicanos son los mejores de todos los países de habla hispana, tanto por el material que utiliza como por el contenido”, puntualizó Bertha Hernández.

México y los libros de texto con sus artísticas portadas, son únicos en el mundo; en países como China y Estados Unidos por ejemplo, los tomos son propiedad del Estado. Además también se entregan obras para aquellos niños con necesidades educativas especiales como ciegos y débiles visuales.

Para este sector de la población infantil se producen libros en sistema Braille y en macrotipos. Asimismo, la Conaliteg informó que una vez aprobada la Reforma Integral de la Educación Secundaria (RIES), se producirán ediciones para educación secundaria en el sistema mencionado, “pues para esta propuesta se cuenta con la maquinaria, el equipo, los técnicos y el personal especializado”.

Libros para todos

Según información de la Secretaría de Educación, el contenido de los libros se adecua cada tres o cuatro años. Hoy en día, son más de 100 empresas de artes gráficas las que producen un promedio de 300 millones de ejemplares y materiales de apoyo educativo para primarias, secundarias, indígena y telesecundaria con un costo máximo por unidad de cinco pesos.

Los libros en lenguas indígenas se producen en 55 variantes de treinta y cinco lenguas, entre las cuales destaca el náhuatl por sus distintas adecuaciones, únicamente para esta lengua el tiraje fue de un millón 729 mil 865 para el presente ciclo escolar.

No obstante, a pesar de la gran cantidad de libros que se editan, la propia Conaliteg confirma que aún quedan comunidades rurales a donde no llegan los materiales.

Un estudio publicado por el Observatorio de la Educación, destaca que desde sus inicios, los libros de texto desataron una fuerte oposición entre los sectores más conservadores, particularmente autoridades eclesiásticas, miembros de la iniciativa privada, Unión Nacional de Padres de Familia y el Partido Acción Nacional, que orientan su argumentación contra los contenidos, el carácter laico de la educación e impugnan la injerencia del Estado.

A esto se suma un nuevo reto para la educación, competir en las propias aulas contra los textos comerciales, incluso en las escuelas públicas.

Gracias a ello, el esfuerzo inicial de gente como Martín Luis Guzmán por dotar a los niños de materiales gratuitos, se ve opacado ahora por intereses privados que han ido sustituyendo las herramientas educativas, y con ello, alejan la posibilidad de conocer la historia a través de una portada.

 

 

Para ti me hicieron

Entre mis páginas encontrarás historias interesantes,
cuentos amenos, poesías y otras muchas cosas
que seguramente te gustarán.
Quiero ser tu amigo, tu compañero.
Contigo estaré en el año escolar que hoy empieza.
Deseo alegrar tu mirada
cuando recorran tus ojos las páginas que me forman
te ayudaré en los estudios que realices
y te daré algunos consejos
para que tu pensamiento y actos
contribuyan a que tu vida sea más amplia y mejor.

Existen muchos libros en el mundo;
pero a mí me hicieron especialmente para ti.
Espero que sabrás cuidarme.
Al terminar el año debo seguir tan arreglado
y limpio como ahora estoy.
No mojes nunca tus dedos para volver mis páginas,
no me pintes, no rompas mis hojas.
Piensa que muchas personas
estuvieron presentes mientras me hacían,
y que ahora se sienten contentas
al saber que estoy entre tus manos.

Cuídame, pues.
Lee con atención cada una de mis lecciones
y toma cuanto de bueno se puso en ella para ti.

Libro de Texto de Lengua Nacional
Primaria Melchor Ocampo, Chalcatongo, Oaxaca,1962.

 

 

 

 

Fecha de publicación: Enero de 2006

 


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